Miguel Martínez-Losa se interesó por el diseño desde que era un crío. Con 3 años pasaba el día buscando una tipografia con la que escribir su nombre (cuando no sabía escribir nada más que eso y ni siquiera entendía muy bien por qué debía de juntar todas esas letras para pronunciarlo) y la noche leyendo a escondidas los cómics que le cogía prestados a su hermano para inventar luego nuevos personajes y argumentos donde encajarlos. Estos primeros pasos crearon en él un interés creciente por la comunicación visual y una miopía recalcitrante que le obligó a depender de las gafas de por vida.

Como buen niño de los 90 vivió la llegada de una cosa llamada Internet que prometía introducir todas esas historias dentro de un ordenador. Cuando las páginas web aún no eran más que un rumor y ni siquiera teníamos acceso a ellas, Miguel tuvo la suerte de participar, con tan sólo 13 años, en el proyecto Digital Towns del Fondo Social Europeo para diseñar la página web del Ayuntamiento de Arnedo. Su interés creció en este caso, por la imagen que se proyecta entre las dos dimensiones de una pantalla, ya fuera la del ordenador, la televisión o la que refleja los fotogramas en el cine.

Comenzó a diseñar sus primeros bocetos de forma profesional para pequeños clientes, y se desplazó a Madrid para ahondar en sus aficiones de forma más amplia estudiando Comunicación Audiovisual en la Universidad Complutense, donde profundizó en el mundo del diseño, la narrativa, la imagen en movimiento y la publicidad, todos los sectores se acabarían uniendo de forma ya inevitable en la era digital.